Astrónomos de la Institución Carnegie en Estados Unidos han descubierto un nuevo planeta del tamaño de la Tierra que podría ser habitable. El planeta, cuyas características se dan a conocer en la revista 'Astrophysical Journal', es uno de los dos descubiertos alrededor de la estrella Gliese 581 a unos 20 años luz.
El planeta, denominado Gliese 581g, está localizado en una 'zona habitable', una distancia de la estrella donde el planeta recibe justo la cantidad adecuada de energía estelar para mantener agua líquida en la superficie del planeta o cerca de ella.
El estudio sugiere que la fracción de estrellas de la Vía Láctea que alberga posibles planetas habitables podría ser más grande de lo pensado. El nuevo estudio señala que son seis los planetas que rodean Gliese 581 y que, probablemente como el Sistema Solar, orbitan su estrella en órbitas casi circulares.
Los científicos recopilaron datos de velocidad radial de la estrella de 11 años, un método que examina los pequeños movimientos de una estrella en respuesta al tirón gravitacional de los cuerpos en órbita. Los investigadores siguieron el movimiento de los planetas con una precisión de hasta 1,6 metros por segundo. La amplitud de las reacciones gravitacionales de la estrella permite a los investigadores determinar la masa y el periodo orbital de un planeta.
Según explica Paul Butler, coautor del estudio, "nuestros cálculos indican que el planeta se encuentra entre las 3,1 y las 4,3 masas de la Tierra y que tiene una órbita circular de 36,6 días y un radio estimado de entre 1,2 y 1,5 radios el de la Tierra". Su eje semi-principal es de 0,146 unidades astronómicas y su gravedad de superficie es similar a la de la Tierra.
La habitabilidad depende de muchos factores y no sólo de la temperatura. La gravedad tiene que ser lo suficientemente fuerte para mantener una atmósfera y la temperatura debe ser inferior a los 3 grados centígrados en algún lugar del planeta. Los investigadores estiman que la temperatura superficial del recién descubierto planeta está entre los -31 y -12 grados centígrados. La superficie sería muy caliente en el lado que da a la estrella y muy fría en la cara oscura. El planeta estaría ligado a la estrella, con una cara siempre dando a ella y la otra fría y oscura.
La zona más habitable del planeta sería en la línea entre la sombra y la luz, con temperaturas superficiales que disminuyen haya el lado oscuro y aumentan hacia el iluminado.
Las temperaturas en la Tierra varían en gran medida y la vida puede proliferar en los ambientes más extremos, desde la Antártida, donde la temperatura alcanza los -70 grados centígrados, a las ventilaciones hidrotermales extremadamente calientes, que llegan a los 112 grados centígrados.
El hecho de que los investigadores pudieran detectar este planeta tan pronto y cercano sugiere que los planetas habitables podrían ser bastante comunes. Fuente
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viernes, 8 de octubre de 2010
Planetas habitables
La mayoría de científicos considera que la vida debe basarse en:
Las cadenas de átomos de carbono, ya que el carbono es el único elemento químico de la tabla periódica que permite la construcción de grandes polímeros (ADN, ARN, proteínas,...) constituyentes esenciales para las formas de vida simples y complejas.
El agua líquida, representa el medio idóneo para que se produzcan las reacciones químicas vitales ya que facilita el movimiento de moléculas y el encuentro de los diferentes reactivos químicos.
Diremos que un planeta será habitable si puede albergar algún tipo de vida y, por tanto, si existe el agua líquida y la posibilidad de construcción de cadenas de carbonos.
La vida en la Tierra ha podido desarrollarse y prosperar gracias a mil millones de años del clima benigno. Marte parece haber tenido un clima suficientemente suave para que el agua líquida fluyera en su superficie cuando la Sistema Solar tenía una edad de un décimo de su edad actual, pero actualmente, su presión atmosférica baja implica que el agua líquida no es estable en su superficie. Venus, por otra parte, es demasiado caliente, con una atmósfera masiva dominada por el dióxido de carbono.
En la figura del sistema solar se observa que existe una zona alrededor de la Tierra dónde es posible la vida en los planetas cuyas orbitas discurran por ella. Vemos que actualmente tanto la órbita de Venus como la de Marte se hallan fuera de esta zona, denominada zona habitable.
El dióxido de carbono (CO2) es fundamental para la vida basada en el carbono. En la Tierra, este gas completa un ciclo (ciclo del carbono, ver figura adjunta) entre la atmósfera, los océanos, los organismos vivos, los combustibles fósiles y las rocas de carbonatos. Los carbonatos, que son el depósito de CO2 más grandes, se producen mediante reacciones químicas que implican el agua (y en organismos vivos de algunos casos como los corales). El CO2 de los carbonatos se recicla cuando las placas tectónicas descienden bajo el manto de la Tierra. Por ello los carbonatos no se reciclan fácilmente en planetas geológicamente inactivos como Marte, y no se forman en los planetas como Venus, que carecen de agua superficial.
El agua abunda en la Tierra
Las cadenas de átomos de carbono, ya que el carbono es el único elemento químico de la tabla periódica que permite la construcción de grandes polímeros (ADN, ARN, proteínas,...) constituyentes esenciales para las formas de vida simples y complejas.
El agua líquida, representa el medio idóneo para que se produzcan las reacciones químicas vitales ya que facilita el movimiento de moléculas y el encuentro de los diferentes reactivos químicos.
Diremos que un planeta será habitable si puede albergar algún tipo de vida y, por tanto, si existe el agua líquida y la posibilidad de construcción de cadenas de carbonos.
La vida en la Tierra ha podido desarrollarse y prosperar gracias a mil millones de años del clima benigno. Marte parece haber tenido un clima suficientemente suave para que el agua líquida fluyera en su superficie cuando la Sistema Solar tenía una edad de un décimo de su edad actual, pero actualmente, su presión atmosférica baja implica que el agua líquida no es estable en su superficie. Venus, por otra parte, es demasiado caliente, con una atmósfera masiva dominada por el dióxido de carbono.
En la figura del sistema solar se observa que existe una zona alrededor de la Tierra dónde es posible la vida en los planetas cuyas orbitas discurran por ella. Vemos que actualmente tanto la órbita de Venus como la de Marte se hallan fuera de esta zona, denominada zona habitable.
El dióxido de carbono (CO2) es fundamental para la vida basada en el carbono. En la Tierra, este gas completa un ciclo (ciclo del carbono, ver figura adjunta) entre la atmósfera, los océanos, los organismos vivos, los combustibles fósiles y las rocas de carbonatos. Los carbonatos, que son el depósito de CO2 más grandes, se producen mediante reacciones químicas que implican el agua (y en organismos vivos de algunos casos como los corales). El CO2 de los carbonatos se recicla cuando las placas tectónicas descienden bajo el manto de la Tierra. Por ello los carbonatos no se reciclan fácilmente en planetas geológicamente inactivos como Marte, y no se forman en los planetas como Venus, que carecen de agua superficial.
El agua abunda en la Tierra
Localizan un caso de malaria en Huesca
Aunque no conlleva ningún riesgo para la población los expertos deben determinar ahora cómo ha llegado a esta provincia.
Un caso de malaria autóctona ha sido localizado en la provincia de Huesca sobre el que la consejera de Salud del Gobierno autonómico, Luisa María Noeno, ha asegurado que no conlleva ningún riesgo para la población, aunque sí ha insistido en que los expertos deben determinar ahora cómo ha llegado a esta provincia.
Así lo ha indicado la consejera a los medios de comunicación antes de comenzar el pleno de las Cortes, en referencia a la información publicada por Heraldo de Aragón sobre la aparición de un caso de malaria o paludismo en un paciente de Huesca que no había viajado fuera de España.
A juicio de Noeno es "una curiosidad" teniendo en cuenta que "no es una enfermedad calificada como grave" y "estaba erradicada como autóctona desde hace casi 50 años", y ha recordado que los únicos casos que habían aparecido hasta ahora eran pacientes que habían viajado al extranjero, concretamente a países con esta enfermedad.
El caso de Huesca se detectó hace unos días y lo único que se sabe es que el paciente se contagió por la picadura de un mosquito, según la consejera, que ha subrayado que ahora es el momento de que los expertos analicen "cómo llegó hasta ahí" la enfermedad, que "no entraña ninguna gravedad y tiene tratamiento", ha reiterado.
La malaria se detectó en una analítica que se hizo al paciente por los síntomas que presentaba y ya se le ha aplicado el tratamiento, ha apuntado Noeno, quien ha dicho que el caso se ha confirmado por el Instituto Carlos III de Madrid. A juicio de la consejera, la red de vigilancia epidemiológica ha funcionado una vez más, ya que los tratamientos se han puesto en marcha y los expertos son los que tienen que analizar ahora las posibles causas de este caso de "especial rareza".
Así lo ha indicado la consejera a los medios de comunicación antes de comenzar el pleno de las Cortes, en referencia a la información publicada por Heraldo de Aragón sobre la aparición de un caso de malaria o paludismo en un paciente de Huesca que no había viajado fuera de España.
A juicio de Noeno es "una curiosidad" teniendo en cuenta que "no es una enfermedad calificada como grave" y "estaba erradicada como autóctona desde hace casi 50 años", y ha recordado que los únicos casos que habían aparecido hasta ahora eran pacientes que habían viajado al extranjero, concretamente a países con esta enfermedad.
El caso de Huesca se detectó hace unos días y lo único que se sabe es que el paciente se contagió por la picadura de un mosquito, según la consejera, que ha subrayado que ahora es el momento de que los expertos analicen "cómo llegó hasta ahí" la enfermedad, que "no entraña ninguna gravedad y tiene tratamiento", ha reiterado.
La malaria se detectó en una analítica que se hizo al paciente por los síntomas que presentaba y ya se le ha aplicado el tratamiento, ha apuntado Noeno, quien ha dicho que el caso se ha confirmado por el Instituto Carlos III de Madrid. A juicio de la consejera, la red de vigilancia epidemiológica ha funcionado una vez más, ya que los tratamientos se han puesto en marcha y los expertos son los que tienen que analizar ahora las posibles causas de este caso de "especial rareza".
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